"Un hijo" - Alejandro Palomas
Senin, 08 Juni 2015
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Hace unos dos años leí “El tiempo que nos une” de Alejandro Palomas. Una novela que me recomendaron con mucho entusiasmo y que me encantó. Con ella lloré y reí y, sobre todo, disfruté mucho. Por lo que no dudé en leer –hace aproximadamente un año- con la última “Una madre”,; la cual, como sabéis, me encantó. Tenía muchas ganas a “Un hijo”, su más reciente publicación y tuve la suerte de ganarlo en un concurso que organizo Pero qué locura de libros, a quien agradezco mucho sus gestiones porque, una vez más, Alejandro me ha conquistado.
Éstas son mis impresionesAlejandro Palomas
Alejandro Palomas (1967) es licenciado en filología inglesa y Master in Poetics por el New College de San Francisco.Ha compaginado sus incursiones en el mundo del periodismo con la traducción de autores como Katherine Mansfield, Willa Cather, Oscar Wilde, Jack London, Gertrude Stein o Françoise Sagan.
Ha publicado, entre otras, las novelas.- El tiempo del corazón (por la que fue nombrado Nuevo Talento Fnac),
.- El secreto de los Hoffman (finalista del Premio de Novela Ciudad de Torrevieja 2008 y adaptada al teatro en 2009).- El alma del mundo (finalista del Premio Primavera 2011)
.- El tiempo que nos une.- “Una madre”
.- “Un hijo”Su obra ha sido traducida a ocho idiomas.
Datos técnicos
Título: “Un hijo”
Autor: Alejandro Palomas
Editorial: La Galera, colección Bridge
Páginas: 288
Edición: rústica con solapas
ISBN: 9788494185755
Precio: 17,95 euros
Autor: Alejandro Palomas
Editorial: La Galera, colección Bridge
Páginas: 288
Edición: rústica con solapas
ISBN: 9788494185755
Precio: 17,95 euros
Argumento
Guille es un niño introvertido con una sonrisa permanente, y es un lector empedernido con mucha imaginación. Solo tiene una amiga. Hasta aquí, todo en orden. Pero tras esta máscara de tranquilidad se esconde un mundo fragilísimo, como un castillo de naipes, con un misterio por resolver. El rompecabezas lo configuran un padre en crisis, una madre ausente, una profesora intrigada y una psicóloga que intenta armar el puzle que está en el fondo. Una novela coral que respira sentimiento, ternura, vacíos, palabras no pronunciadas y un misterio sobrecogedor.
Impresiones
“Un hijo" es una novela sobre un niño; una novela que podríamos considerar infantil o juvenil (ya os diré más adelante si estoy o no de acuerdo con esto); pero una novela que es muy grande, grandísima, de esas que nos llegan al corazón y que permanecen durante largo tiempo en nuestra memoria. Las novelas que más me gustan son las que me hacen sentir: tristeza, alegría, miedo, tensión…, depende del género, lo importante es que me transmitan algo, que no me dejen indiferente. Por ello, Alejandro Palomas se ha convertido en uno de mis escritores de cabecera. Porque él, como nadie, desnuda el alma, expone los sentimientos y hace que la historia que lees te remueva por dentro. Hay que ser muy insensible para no sentirse “tocado” por sus novelas.
Como ya lo hicieron “El tiempo que nos une” y “Una madre”, “Un hijo” me ha transmitido muchísimas cosas, emociones encontradas, risas y lloros. Es una novela que he disfrutado y sufrido en la misma proporción. Me ha llegado, me ha emocionado, me ha hecho sonreír y me ha hecho llorar. Y me ha encantado.Guille es un niño feliz. Introvertido. Estudioso, gran lector, aplicado. En su clase no tiene más amigos que una niña india que vive cerca de él. Pero a su profesora le preocupa. Su madre se ha ido hace unos meses a Dubai. Su padre se quedó sin trabajo y ella tuvo que aceptar un puesto de azafata allí. Sólo es por unos seis meses y es por el bien de la familia. Pero Guille no habla de su madre. La profesora le deriva a la orientadora del centro y ésta, mediante sus conversaciones con Guille y los dibujos que éste le hace, empieza a vislumbrar que algo raro ocurre.
Alejandro es un maestro a la hora de desnudar el alma. Y le da igual que ésta sea la de un hombre, la de una mujer o, como en esta ocasión, la de un niño. Es un autor tan empático que no tiene dificultades para ponerse en la piel de cualquier persona y llegar a lo más hondo.Como en sus anteriores ocasiones, estamos ante una novela de personajes. Más que los hechos en sí (que ocurren cosas y puede haber alguna promesa), lo que tiene un papel primordial en la historia no son éstos sino los personajes que los protagonizan. El papel estelar lo tiene, sin duda, Guille. Un niño que inspira una grandísima ternura y al que estoy segura de que todo lector amará sin reservas. El autor se mete en la cabeza y el corazón de un niño, asume su manera de expresarse y de pensar, de tal manera que lo que dice Guille resulta creíble y perfectamente adecuado a un niño de su edad.
Junto a él tenemos a su padre. A éste le conoceremos un poco menos, fundamentalmente a través de Guille y de las conversaciones que va teniendo con la profesora y la orientadora del colegio de su hijo. Es un hombre que, de repente, se ha visto solo para cuidar a su hijo. Antes era su madre la que se ocupaba prácticamente de todo lo relativo a Guille y a madre e hijo les unía una relación muy especial de la que el padre se sentía un poco exclusivo. Pero la madre ha tenido que ir fuera a trabajar y al padre no le queda otro que arrear él sólo con la educación del niño. No le resulta fácil pues hay actitudes de Guille que, como hombre, no le parecen adecuadas y lo lleva mal. Además, ha perdido su trabajo y echa muchísimo de menos a su mujer, por lo que está deprimido. Es un hombre triste que lleva mal todo lo que está viviendo. ¿Podrá ayudar en estas circunstancias a su hijo?Junto a estos dos personajes principales, tenemos a tres secundarios de lujo. La profesora y la educadora son dos profesionales como la copa de un pino que no tardan en darse cuenta de que algo marcha mal en casa de Guille y no dudan en, muy preocupada, intentar averiguar qué es para, lógicamente, ayudarle en lo que puedan. Y tenemos también a la amiguita india de Guille. Una niña que, a pesar de vivir en Madrid, no puede sustraerse de las costumbres de su familia por lo que es muy probable que también necesite ayuda
Los personajes están construidos con mucho mimo. Todos ellos resultan cercanos y reales y a todos les he cogido mucho cariño. Especialmente a Guille, claroLa novela está narrada en primera persona. Toda ella pero por diferentes personajes. Por todos los personajes que protagonizan la novela: Gulle, su padre, la educadora y la profesora. Todos ellos nos cuentan, en primera persona, lo que van viendo. Es de lo más interesante porque lógicamente cada uno tiene su perspectiva y su forma de ver las cosas. Con la visión de cada uno se va formando un puzle que, al final de la novela, nos permitirá saber exactamente cómo son las cosas.
El estilo de Alejandro es muy cuidado, elegante y emotivo. Es un autor que sabe meterse en la piel de sus personajes y adaptarse a cada uno de ellos, dándoles la voz que le corresponde. En este caso, asume la voz de un niño entre otras voces y lo hace perfectamente. Como cuando se mete en la piel del padre de Guille o de las profesionales del colegio. En cada caso se adapta al lenguaje y la forma de expresarse que esperaríamos de cada uno de los personajes: infantil en un caso, profesional en otros, etc…Hay muchísimo diálogo, lo que hace que el libro vuele entre las manos. Lo que da muchísima pena porque no querrías que terminara nunca. Sin embargo, me duró apenas un día y medio. De verdad que no quería devorarlo pero es que no podía parar de leer
Aunque he experimentado alguna sorpresa, lo cierto es que ya casi desde el principio me imaginaba lo que había pasado o lo que iba a pasar. Lo cual no le ha quitado ni una décima de interés al asunto ni ha evitado que sintiera un gran pellizco en el corazón cuando todo queda terminado. Con lágrimas en los ojos terminé el libro; lágrimas de pura emoción.Quizás penséis –como yo al principio- que “Un hijo” es la continuación de “Una madre”. Por la similitud de títulos lo parece. Además, hay que recordar que a la madre la conocíamos precisamente desde la perspectiva del hijo. Pero pronto me di cuenta de que no, de que estábamos ante una novela completamente distinta e independiente de la anterior. Son dos novelas que nada tienen que ver en cuanto temática. Incluso, ésta se califica de juvenil. Realmente no estoy muy de acuerdo con esta clasificación. Cierto que Guille es un niño y que gran parte de la historia transcurre en un colegio pero no estoy segura de que vaya dedicada al público más joven (o, al menos, sólo a ellos). Sin duda, es una novela muy recomendable para adultos. Cuando leo una novela juvenil (me pasó, por ejemplo, hace unas semanas con “Impostores” que claramente es juvenil) me suele pasar que me sabe a poco, que se me queda corta, que noto que ya no tengo edad para leer esas cosas (impresión personal mía que ya sé que hay gente echada en años que adora la literatura juvenil); pues nada de esto me ha pasado con “Un hijo”. Es más, tengo un hijo que la semana que viene cumplirá doce años y no tengo nada claro pasarle aún este libro para que lo lea. ¿Qué opináis quienes ya lo habéis leído? ¿Se lo recomendariais a un niño de esa edad?
Conclusión final
En fin, que por si no os ha quedado claro, os diré que el libro me ha encantado. La historia, los personajes, el estilo del autor… Un libro precioso, que da gusto leer. Una historia y unos personajes con lo que es fácil empatizar. Un libro que me ha hecho sonreír a veces y llorar en otras; un libro que ha desatado en mí miles sensaciones y una ternura infinita
Y un libro con una preciosísima portada, que todo cuenta aquíSin duda, un libro muy especial y muy recomendable.
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